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La última decisión ( 1ª parte )

La última decisión ( 1ª parte )

Amigos desde la infancia, inseparables compañeros hasta el punto de llegar a ser considerados uña y carne. Una relación, la cual, pese a los vaivenes tanto por una parte como por otra, seguía estando ahí. Cada día que pasaba, era una demostración más de que aquello resultaba inquebrantable. Pero lo años se sucedían, y comenzaban a aflorar otro tipo de sentimientos…..unos que trascendían los límites de una amistad. Pese a que esas ganas de dar un pasito más eran correspondidas, ninguno se atrevía a dar el paso; el miedo a echar al traste tantos años, era algo que preocupaba sobremanera. Pero el tiempo, ese juez implacable, se encargó de darte el valor necesario y poder ploclamar a bombo y platillo unos sentimientos enterrados. Aunque sabías perfectamente la respuesta, te sentías como un quinceañero caminando sobre sus primeros escarceos amorosos. Los sudores se apoderaron de todo tu ser, querías que, esa petición, fuera especial. Una fría noche otoñal y el restaurante más caro de toda la ciudad, fueron testigos de lo que iba a ser una velada memorable. Aunque partías con la ventaja de saber el desenlace, los nervios, no iban a quedarse impasibles y querían manifestarse. Allí sentado, esperando impaciente la llegada de tu compañera, ..con una jarra de agua fria la cual absorviste la mitad en un santiamén, tu cabeza elaboró unas palabras que repetías una y otra vez como si fueras un robot.

El  guión de todo lo que querías decir, lo tenías perfectamente aprendido , todo lo tenías preparado hasta el más mínimo detalle ; pero en cuestión de minutos, esa preparación para que saliera todo perfecto, se derrumbó como un castillo de naipes al observar lo que acababa de entrar por la puerta de aquel lujoso restaurante. A escasos metros de ti y con un esplendoroso vestido azul, se encontraba la persona a la que, hasta hacía muy poco, la veías tan solo como una gran amiga.

Una vez delante de ti, esos penetrantes ojos verdes de los que hacía gala, te dejaron sin palabras….parecías un títere en manos de los nervios. Unos breves pero interminables segundos en los que, rebuscabas en tu interior algunas palabras, y la otra esplendorosa parte, esbozaba una gran sonrisa mientras te animaba a salir de la burbuja del silencio.

–   ¿ No me vas a decir nada o que ? ¿ Tantos años hablando de todo y ahora te quedas callado?-.

Sabías perfectamente que tenía toda la razón; muchísimo tiempo en el que habiais hablado de todo, pero era la primera vez que pisabas un terreno más sentimental…..y aunque la conocías perfectamente, la situación y sobretodo tener a la diosa Venus a pocos centímetros, te dejaba huérfano de palabras. Poco a poco te levantaste de la silla, hasta que tus ojos, quedaton a la altura de los suyos. Te acercaste a su rostro y la obsequiaste con dos besos uno por cada mejilla. Un hecho tan normal hasta hacía unos días, se había convertido en toda una carrera de obstáculos.

Con suma dificultad, las palabras comenzaron a salir de tu boca ; estabas entre en medio entre el querer y el poder….solo acertabas a balbucear y no alargar mucho ese dulce castigo.

–   Pe…pe…perdona, estoy muy ne…nervioso -.

La torpeza que atesorabas, contrastaba con su enorme sonrisa. A pesar de ello, te cogió de la mano y te dedicó unas palabras para tratar de calmarte.

–   No estés nervioso hombre, disfrutemos de la cena y sobretodo, gocemos de ti y de mi -.

Esa muestra de comprensión, causó un efecto relajante en todo tu ser, haciendo que la velada, transcurriera tal y como la habías recreado en tu mente una y otra vez.

Pero aún quedaba la parte final …aquella en la que querías convertir esa gran amistad, en algo más íntimo. Jugar con la ventaja de saber la respuesta, no te garantizaba serenidad…..durante años habiais compartido miles de horas de charla, pero jamás tuvo cabida un más allá entre vosotros.

Tras una suculenta cena en la que reinaban las risas, los nervios se apoderaron nuevamente de ti puesto que, llegó el momento de enfrentarte a una realidad nunca antes vivida.

Como antesala al punto álgido de la noche, la obsequiaste con un pequeño regalo el cual, aceptó de buen grado y abrió con alguna que otra dificultad fruto de su ansia por saber de que se trataba.

Una pulsera de oro con su nombre grabado, hizo que, la emoción hiciese acto de presencia a la vez que en su rostro empezaba a llover. Aún así, pudo decir unas palabras en señal de agradecimiento.

–  Es precioso!! Muchísimas gracias de corazón , nunca me habían regalado algo así -. Me sabe mal porque te habrá costado bastante pero te doy mil gracias por este detalle-.

Quedaba claro que le había gustado ; aprovechaste el hueco que había entre la emoción y la alegría, y con una sorprendente calma, arrancaste el discurso mientras cogías su mano.

–   Se que hace muchos pero muchos años que nos conocemos. Hemos reído, llorado, compartido confidencias….todo o prácticamente todo lo hemos vivido juntos. Sabes porque estamos aquí….no quería hacer esto en cualquier sitio, sinó en un lugar que lo recordemos toda la vida. Quiero cruzar la linea que separa la amistad de una relación sentimental, y se que tú también quieres, pero esta ocasión merece ser especial con una persona especial para mi. Me gustaría ser algo más que un buen amigo. ¿ Que me dices? -.

Unos breves instantes de silencio solo roto por la música de fondo de aquel local….unos momentos en los que su falta de palabras, era tu inquietud. ¿ Y si se lo ha pensado mejor?. Esa preguntaba te martilleaba el cerebro entretanto esperabas una contestación. Tu agonía llegaría a su fin cuando clavó sus ojos en los tuyos y casi sin pestañear, te expuso sus deseos.

–   Mira, es verdad que lo hemos compartido casi todo, nos conocemos casi casi desde que nacimos, pero también es cierto que, si pasamos de amigos a pareja y ésta se rompe, automáticamente la amistad, se iría al traste y eso no lo quiero. Sin embargo, hay algo dentro de mi y lo sabes, que me empuja a ello….quiero vivir esa experiencia a pesar de lo que te dije antes-.

Suspiraste profundamente, por un momento creías haber perecido pero rápidamente pasaste del desasosiego a una inmensa alegría. Antes de poder articular palabra, sus labios buscaron los tuyos y así sellar algo que se avecinaba duradero. No te acababas de creer lo que estabas viviendo…. aquella chica en la que únicamente te unían lazos amistosos, ahora pasaría a ser la parte de un todo.

La noche tocaba a su fin, las respectivas obligaciones del día siguiente, hacían acotar la magnífica velada. Ella debía atender pacientes en un pequeño hospital situado a las afueras de la ciudad ; por tu parte, velabas por la salud dental de todo aquel que se acercara a la consulta con problemas bucales. Pese a vuestra juventud, gozabais de dos buenos empleos lo que permitía llevar un tren de vida bastante acomodado.

Comidas,cenas, viajes, fiestas….todo aquello copaba el tiempo libre del que disponiais ; nada parecía romper ese estrecho vínculo, al contrario, cada día que pasaba se fortalecía aún más. Los descansos nocturnos juntos, cada vez eran mas recurrentes. Tu mente, ya estaba pensando en el próximo movimiento en el tablero de ajedrez….un movimiento que, esta vez, no contabas con ninguna ventaja.

Dejaste pasar los meses y seguir disfrutando del momento; temías que el cuento terminara de manera abrupta, y decidiste aguardar paciente el momento indicado. Ni en tus mejores sueños habrías imaginado llegar a la situación en la que te encontrabas. A pesar de conocerla sobradamente, quisiste jugar bien tus cartas y no tomar decisiones precipitadas. 

El tiempo, ese impasible señor de las agujas, fue el encargado de dictaminar el cuando… tras un tiempo prudencial, llegó el momento de lanzarte a la piscina. Una cálida noche de verano, tu casa y dos vasos de café con sendos cubitos de hielo, fueron testigos del próximo paso que estabas dispuesto a dar. Esta vez no había cabida para los nervios…fuiste directo al grano sin demasiados preámbulos. Esta vez, fueron tus diminutos ojos marrones los que la miraban fíjamente haciendo que su curiosidad fuera en aumento. Muy pronto ibas a sacarla de hipótesis a cual más enrevesada.

–   Hace años que nos conocemos como amigos, sin embargo hace meses que ha sobresalido la parte sentimental. Unos meses, en los que, me he dado cuenta que me gustaría que viviéramos bajo el mismo techo. Quizás te parezca una locura y seguramente lo sea, pero considero que merece la pena intentarlo. Se muy bien como eres, tus manías….y viceversa. Pero una cosa es contarlo y otra muy distinta es verlo. Somos jóvenes aún y nos podemos equivocar 

–   Pero yo….-.

–   Déjame terminar porfavor. Como te decía, perfectamente podemos errar, pero así y todo, quiero ver esa parte que tantas veces me has explicado-.

Un silencio sepulcral se adueñó de la casa, entretanto, aprovechó esos instantes para agarrar el vaso de café y tomárselo de un trago. Su cuerpo buscaba paz y su mente respuestas, pero ni una ni otra hicieron caso a la llamada de auxilio. Tan solo, te dijo una escueta frase mientras trataba de volver al mundo real.

–   Si no te importa, mañana vengo con todas mis cosas, ves haciéndome hueco -.

Esas palabras, dilapidarían por completo cualquier atisbo de duda, habías superado otro nivel de dificultad como si de un videojuego se tratase.

La vida proseguía por los mismos cauces con la única y gran diferencia que, al llegar a tu casa, no te recibiría la tan incómoda soledad.

Nada podía romper esa harmonía ; no había ninguna grieta. Todo estaba perfectamente sellado para que no se le vieran las posibles costuras a algo tan perfecto. Vivías tiempo idílicos, aunque en el fondo sabias que, esos momentos, no iban a ser eternos.

Un pequeño percance con el vehículo al regresar de tu lugar de trabajo en el cual, el brazo izquierdo salió dañado, te obligó a estar varias semanas en casa para recuperarte de la lesión ; el único contra frente a muchos pros, pero nada podías hacer ya salvo aceptar ese pequeño revés. Sin embargo, eso te permitía más tiempo para, en la medida que podías, hacerte cargo de las labores domésticas y de este modo, le evitabas quebraderos de cabeza a tu compañera sentimental. 

Los primeros días se sucedían en un suspiro ya que, en todo momento encontrabas algo con el que combatir las horas muertas. Pese a la dificultad que significaba tener un brazo impedido, intentabas que todo estuviera perfecto a la vuelta de tu pareja. A su llegada, todo estaba impoluto, ni una mota de polvo….prácticamente podiais comer en el suelo. El escenario final a un agotador día, lo ponía una suculenta cena con la que reponer fuerzas trás la jornada laboral. Pero sorprendentemente para ti, agradeció todo tu esfuerzo pero declinó el ágape al mismo tiempo que te proponía liberar tensiones dando rienda suelta a los instintos más primitivos.

Los días posteriores, no sufrían grandes variaciones aunque, cada vez, la jornada se te hacía más larga. Para competir contra el tedio y dado que todo estaba en perfecto estado de revista, sacaste del cajón tu ordenador portátil y pasaste a convertirte en uno de los millones de navegantes de la red. La prensa digital, fue la elegida para soliviantar unas horas que cada vez se hacían má largas y de paso, estar al día de lo que ocurría en el exterior. Fue precisamente en una de las visitas a aquel portavoz de la más rabiosa actualidad, donde te apareció el anuncio de una página web, donde te invitaban a, previo registro, unirte a una comunidad virtual y poder conocer a más personas a la vez que te entretenías retando a gente de cualquier parte del mundo.

Pese a que inicialmente no te llamaba mucho la atención, la curiosidad vencía al desdén. Una vez inmerso en la temática y siendo conocedor en su funcionamiento así como las normas, decidiste pasar el único filtro que existía.Tu puesta en escena fue prácticamehte la misma que cuando sueltan un cordero en mitad de una manada de lobos. No demoraron mucho tiempo en llegarte mensajes para formar parte de una comunidad dentro de la comunidad. Por lo que pudiste comprobar, había muchas mini tribus en las cuales, mayoritariamente, se realizaban estrategias propias de un pelotón en plena Guerra Mundial. Aceptaste la invitación, ibas completamente a ciegas….pero a fin de cuentas solo era un juego.

Indagando por las entrañas de aquel conglomerado de soldados virtuales, comprobaste que, cada cual, tenía su rango ; el intercambio de mensajes entre los distintos miembros, era constante. Por contra, desconocías ese lenguaje hasta que, en medio de aquel bombardeo, te llegó uno tan rápido como escueto.

–   Hola, bienvenido -.

Era de agradecer que, en mitad del batiburrillo, alguien se percatara de tu presencia. Respondiste a la bienvenida, advirtiendo también de tu ignorancia virtual.

–   Hola, muchas gracias por tu mensaje. Soy nuevo y no se el funcionamiento de todo esto -.

–   No te preocupes, te ayudaré en todo lo que precises -.

Una frase que, dada la situación, resultaba cuanto menos misteriosa ; una persona desconocida, estaba dispuesta a ayudarte sin saber si tu paso por ese juego sería efímero o no. Casi sin darte cuenta, habías encontrado tu particular asistente virtual en el que apoyarte en cualquier lance de aquel juego. 

Las horas pasaban, y tu seguías inmerso tratando de hacerte un hueco entre las tropas de éiite ; pero las obligaciones caseras reclamaban tu atención. Tu querida pareja estaba a punto de llegar y querías tenerlo todo listo para su regreso. 

Dejaste el ordenador en un rincón emplazándolo a proseguir al día siguiente con tu particular andadura por el ciberespacio.

Momentos después llegó tu compañera la cual no tardó en expresar su csnsancio tras una árdua jornada.

–   Cariño, ya estoy en casa!! Dios, pensaba que no acababa nunca el dia, estoy agotada -.

Te excusaste por no tener la cena preparada pero por alguna extraña razón, no dijiste toda la verdad.

–   Lamento no haber preparado nada, se me fue el santo al cielo con las tareas del hogar.Ahora mismo te hago alguna cosa-.

Elegiste el camino de la mentira, cuando solo se trataba de un inocrnte juego…..quizás te daba vergüenza admitir que durante toda la tarde estuviste pendiente de la pantalla. Sea como fuere, el mal ya estaba hecho…..una pequeña falsedad, la primera en muchos años, pero a fin de cuentas, una patraña.

Los siguientes dias, transcurrían por los mismos derroteros con la salvedad de que, tu empeño en hacerte un nombre entre desconocidos, comenzab a dar sus frutos. Con la inestimable ayuda de tu guía, estabas forjando un escurridizo combatiente. Estabas agradecido por su ayuda y asi se lo hiciste saber.

–   Gracias de nuevo por tu tiemoo y paciencia, si no es por ti, tal vez habría abandonado esto-.

–   No tienes nada que agradecerme, estoy encantada de ayudarte-.

Habías oído bien….al parecer, una persona del sexo femenino, fue la que te estaba ayudando a descubrir todos los entresijos del juego. Entre tanto intercambio de preguntas y respuestas relativas a aquel inacabable juego, también hubo lugar para preguntas más personales para tratar de conocer un poco mejor a la persona que estaba detrás de su pequeño imperio. Cuestiones sobre el nombre, la edad,  los trabajos ….todo en pos de caminar sobre un terreno más privado. Pero hubo un interrogante que te dejó dubitativo unos instantes.

–   Perdona la indiscrección pero….¿ estás casado o vives con alguien?-.

Vacilaste durante un momento….de nuevo ante ti se abrieron los senderos de la falsedad y la verdad. Incomprensiblemente, elegiste el primero ; sin saber muy bien el motivo pero algo te impulsó a ello.

–   No, no estoy casado….vivo yo solo. Hace tiempo estuve con una chica pero ahora estoy solo -.

¿ Porqué mentir a una persona desconocida? ¿ Que necesidad había de ello? Esas dos preguntas, se repetían una y otra vez en tu mente al mismo tiempo que leías a aquella chica sin rostro.

Sin darte cuenta, habías dejado de lado el elemento principal que era el juego, para centrarte en querer saber sobre la vida de quien estaba al otro lado de la pantalla y con la cual, te sentías cómodo. Pero nuevamente el inmisericorde tiempo, se te echaba encima por lo que no tuviste más remedio que dejar la conversación para el dia siguiente.

–   Lo siento pero ahora de ir a prepararme la cena antes que se haga demasiado tarde….seguimos mañana? -.

Otra mentira enlazada con la anterior ; estabas creando una innecesaria bola a la que, por alguna extraña razón, no te veías capaz de frenar.

Ajena a tus embustes, te brindó su comprensión y mostró su anhelo de que llegara el próximo dia.

–   Por supuesto, cuando quieras, aquí estare. Estaré impaciente esperando a que volvamos a hablar-.

La noche caía y la llegada de tu binomio, fue antes de lo previsto, por lo que, en un arranque de improvisación, decidiste trasladar la cena a otro lugar.

–   Hola cariño…¿ hoy has salido antes de trabajar no? -.

–   Uffff si menos mal, a última hora he tenido varias visitas de urgencia y pensaba que me iba a quedar hasta mucho más tarde -.

–   Para desconectar un poco…..que te parece si nos vamos a cenar fuera? Hace semanas que no lo hacemos y nos merecemos darnos un pequeño homenaje -.

La idea le pareció perfecta, no dudó ni un instante rn dar su beneplácito a semejante propuesta.

–   Si porfavor, necesito distraer la cabeza aunque solo sean un par de horas-.

Antes de partir, la prueba del delito, despertó la curiosidad de tu par.

– ¿ Has estado usando el ordenador? Pensaba que ya no lo usabas.

–   No lo hacía servir pero….he estado viendo un documental sobre odontología muy interesante -.

Con una frialdad inusitada, fabricaste una nueva patraña ; no le diste mayor importancia a ello puesto que se trataba de un inocente pasatiempos pero….siendo tan inofensivo, ¿ que necesidad había de falsear?.

El mismo restaurante donde meses atras decidisteis unir vuestros caminos, fue el escogido para evadir cuerpo y mente de un ajetreado dia….sobretodo para ella.

La velada, como no podía ser de otro modo, transcurría de un modo distendido pero, aunque oías las anécdotas laborales que te explicaba, tu mente estaba separada del mundo real y no dejaba de pensar en el entorno virtual….principalmente en una persona que, pese a no conocerla, copaba casi todos tus pensamientos, algo que no pasó por alto tu compañera.

–   ¿ Te encuentras bien ? Te noto como ausente-.

No podías dar marcha atras en la mentira, así que decidiste hacer una muesca más y agrandar esa pequeña burbuja que estabas creando.

–   Si, si estoy bien no te preocupes. Tan solo pensaba en la vuelta al trabajo ; me encuentro ya mucho mejor del brazo-.

–  ¿ Seguro que es solo eso ?-.

Esa pregunta cargada de preocupación para contigo, te dejó la piel pálida y las manos sudorosas rruto del netviosismo. Esquivaste el primer embite no sin dificultades.

–  Seguro de verdad, que…¿ que más podía ser ?-.

No podías disimular unos inoportunos nervios, pero si tratabas de enmascarar a la inocencia ; por la otra parte, aquella explicación, no terminó de convencerla pero no le dió mayor importancia….al fin y al cabo volver al trabajo después de semanas sin ir, siempre causaba malestar.

Sin saber porqué, deseabas que llegara el día siguiente para citarte con el misterio ; el hecho de no ponerle rostro, aumentaba la incógnita. Tenías sentimientos encontrados….por un lado, deseabas seguir conociendo a esa persona; por otro, estaba tu par…la habías mentido escudándote en lo inocencia y no querías seguir haciéndolo. Estabas en un callejón con dos salidas, una te permitiría seguir en el cielo, y la otra posiblrmente te hiciera descender a los infiernos.

Lo más fácil, sería guardar el ordenador en el cajón y desaparecer del ciberespscio si dejar rastro alguno ; pero algo te impulsaba a hacer todo lo contrario….querías seguir descubriendo.

Abriste de nuevo las puertas del juego y allí estaba ella, dispuesta a compartir contigo las horas vespertinas. Algo en lo que no reparó ninguna de las dos partes, fue compartir el lugar de residencia, duda que, rápidamente, querías disipar.

–   Perdona pero creo que no hemos hablado de ello pero tengo curiosidad por saber donde vives -.

Su respuesta te dejó atónito….el caprichoso destino os colocó en la misma ciudad. Te parecía imposible y más teniendo en cuenta que había gente de cualquier parte del mundo.

Eso acrecentó tus interrogantes ; saliendo a la calle, sería inevitable mirar a todas las mujeres que se cruzaran en tu camino pensado si podía ser ella. Tal vez la hubieras visto en más de una ocasión, incluso podrías haber hablado con ella en algún momento. Presa del miedo, cerraste el portátil, y te dedicaste a las tareas caseras sin dejar de pensar en la posibilidad de haber tenido contacto con ella en alguna ocasión. Pero instantes después abandonaste tus quehaceres, y volviste a la red, debías una explicación del porque marchaste de una manera tan abrupta.

–   Perdona que me haya ido así, pero me entró un poco de miedo

–   ¿ Miedo por?

–   Casualmente yo también vivo aquí y me entró un poco de temor solo de pensar que nos podamos conocer-.

Descubriste que estabais cada uno en un extremo de la ciudad…a pesar de ser grande, no era garantía de nada. Tras esos momentos de tensión, las aguas volvieron a su cauce ; hablando con ella, el mundo se detenía, no pensabas en nada ni nadie más…..ni tan siquiera en tu binomio, aquel que estuvo contigo desde la infancia y ahora tenías la sensación de fallarle. Poco te importaba….el sentimiento de culpa inicial, lo tapaba perfectamente la curiosidad y las ganas de seguir conociendo quizás, a tu vecina. 

Las conversaciones, cada vez más intensas, dieron paso a un intercambio de números de teléfono para así, tener unas charlas más fluídas. Aceptaste sin pestañear ; aunque una vocecita te decía que eso no estaba bien, había otra que te instaba a seguir ese camino. Acto seguido cerraste el telón con la excusa de que tenías varias cosas que hacer. 

Al llegar tu pareja a casa, no hubo sonrisas ni alegría….estaba cabizbaja, pensativa ; eso te preocupaba sobremanera y no tardaste en interesarte por su estado de ánimo.

–  ¿ Que te ocurre, va todo bien?

–  Verás….llevo todo el dia pensando en nosotros -.

–  A que te refieres, no entiendo -.

–  Mira, se que la relación va viento en popa y en todo momento hemos dado los pasos correctos, pero necesito algo más -.

Tu cara era un poema, no sabías que quería decir.

– ¿ A donde quieres llegar a parar? -.

–  Sabes muy bien que mi ilusión desde muy pequeña ha sido casarme de blanco, también soy consciente que nunca has mostrado especial ilusión en ello, de ahí que me encuentre más desanimada….siento que no voy a poder cumplir mi sueño -.

Un golpe tan certero como fugaz, no viste venir el impacto. Ver así a tu pareja, te partía el corazón….querías complacerla en todo pero eso quizás era demasiado. Por si fuera poco, tu nueva amiga, no conseguías sacarla de tus pensamientos. Demasiados frentes abiertos y no sabías como ir cerrándolos. 

Pasaban los días y mientras seguías hablando con la misteriosa mujer y te olvidabas de todos los problemas, una parte de ti continuaba rumiando en como complacer a tu media naranja sin necesidad de pasar por el altar. Pero por más vueltas que dabas, en ese callejón, había una única salida. Te auto convenciste de que esa era la mejor opción, en parte porque no tenías otra. 

Preparaste una suculenta cena y aderezaste la mesa para la ocasión….un momento así, debía ser especial. Apagaste las luces, encendiste las velas y te fuiste a una de las habitaciones a esperar su llegada. Instantes después, se pudo oir como se abría la puerta ; su cara de sorpresa, era de órdago….poco a poco salías de la habitación y mirándola a los ojos. En tus manos portabas un enorme ramo de rosas rojas; te colocaste a su altura y le brindaste un sonoro beso mientras la obsequiabas con aquel presente.

–  Bienvenida a casa, porfavor siéntate y disfruta de la velada-.

No salía de su asombro ante tal despliegue de romanticismo pero, no sabía que le reservabas la sorpresa final. Alli sentados, frente a una suculenta cena y una botella de vino, compartisteis una noche para el recuerdo. El teléfono no dejaba de sonar, algo que no pasó por alto tu compañera.

–  Responde al teléfono, puede que sea importante si insisten tanto -.

–  No es nadie, deben ser llamadas comerciales intentando vender algo -.

Apagaste el celular para evitar llamadas inoportunas, y dedicaste ese tiempo a tu par.

Al terminar la cena, sin dejar de miraros a los ojos con una sonrisa de oreja a oreja, sacaste del bolsillo de la chaqueta una diminuta caja y se lo entregaste al mismo tiempo que le dabas un abrazo.

–   Toma esto es para ti, espero que te guste -.

Con nervios y emoción abrió el cubículo, comprobando lo esplendoroso que había en su interior ; un precioso anillo de oro con una piedrecita en la parte superior, era la responsable de su sorpresa.

–  ¿ Pero….y esto? Es espectacular….muchas gracias pero te habrá costado mucho dinero -.

La cogiste de la mano y sin dejar de mirarla a esos emocionados ojos verdes, abriste tu interior en canal.

–  Como empiezo a explicarte todo esto…..sabes que siempre he intentado e intento complacerte en todo ; para mi, tu felicidad, es lo más importante. Nunca me hss escondido tu sueño de dar el si quiero frente a un altar. Asímismo, también sabes lo que yo pienso sobre ello y mi negativa a pasar por ello. Pero me parte el alma verte triste, desanimada y más si todo eso es por mi -.

–  Perdona que te interrumpa pero…¿.a donde quieres llegar a parar ?-.

–  Tranquila que enseguida termino. Lo que te quiero decir con todo esto, es que tras pensarlo durante varios días, estoy dispuesto a dar ese paso -.

–  ¿ Lo estás diciendo en serio ?

–  Totalmente, todavía me parece una locura que vaya a hacer algo así, pero no quiero privsrte de ese sueño. 

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