Al igual que muchos de ustedes, he tenido el grandísimo privilegio de, haber disfrutado de mi infancia/adoslescencia de la manera que se presupone…inocencia de niño y rebeldía en su justa medida de jóven gracias a la famosa » edad del pavo». Durante esa etapa, he crecido al lado de auténticos fenómenos televisivos; con el paso del tiempo, unos se extinguieron y otros en cambio, continúan tratando de atraer al personal sin demasiado éxito.
Tal vez haya muchos de estos fenómenos que muchos no conozcan, como el gran concurso cultural de » El Tiempo es Oro», comandado por el tristemente fallecido Constantino Romero; del mismo modo, he visto crecer al gran héroe del manga por excelencia ; el y sus bolas de dragón, acompañaban día tras día para hacer más amena la sesión vespertina; a día de hoy, las moderneces han alcanzado al personaje del kimono rojo y toda su corte de benefactores, pero personalmente, creo que, una vez perdió su originalidad, su potencial fue menguando.
Hay muchos, muchísimos más, culturales, divertidos, animados…..pero centrémonos si me lo permiten en la saga de Dragon Ball; pocos meses después de comenzar su emisión, numerosas voces se alzaron en favor del veto de la serie animada por excelencia….superando con creces a la mítica Dr. Slump ( por citar una ). Se escudaban en la violencia que proferían sus capítulos; los niños de aquel entonces, no debían presenciar tanta violencia aunque solo fuera un dibujo animado. Razonamiento lógico y muy coherente, pero….si lo comparamos con la más rabiosa actualidad, que era preferible?
Verán, como sabrán en esa lejana época, no había Internet, el teléfono móvil era más propio de películas futuristas que de aquellos años; hoy en día, con tan solo un click, se tiene al alcance de la mano absolutamente todo, para bien y para mal….la desgracia es que se mira primero la parte mala; raro es el día en el no escuchemos casos de » bullyng», » moobing», acosos…y todo esto sin estar presentes las bolas de dragón. Antes, no se hacía nada porque no había motivo pero se intentaba, ahora se puede hacer algo, pero mientras no toquen el particular terreno de cada uno, no se hace nada
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