La última decisión ( 2ª parte )
Tras esa declaración de intenciones, su rostro, se empezaba a empañar de lágrimas….lágrimas de una
alegría incontrolable. Pero por tu parte, tan solo ponías una condición.
– Eso si, no quiero decenas de personas ni parafernalias así….prefiero algo íntimo, a poder ser muy íntimo -.
En ese momento, su felicidad era tal, que sería capaz de hacerlo únicamente con los dos, sin nadie más.
El día post confesión, estuvo marcado por tu vuelta al trabajo ; encendiste de nuevo tu teléfono el cual estaba apagado desde la noche anterior para evitar males mayores, y ahora debías enfrentarte a una dulce adicción la cual, por algún extraño motivo no querías soltar.
Llamadas y mensajes sin responder, hicieron que devolvieras al menos uno de los mensajes disculpándote. En esta ocasión, la excusa fue que estuviste de visita en casa de tus padres los cuales, vivían en la localidad más próxima. Tenías la sensación de estar jugando a dos bandas, máxime cuando, la noche anterior, habíss accedido a un futuro enlace matrimonial con tu pareja.
Para descargar preocupaciones, lo más fácil era cortar toda comunicación con la tercera en discordia….pero algo te lo impedía ; te sentías bien hablando con ella y sin darte cuenta, te estabas adentrando en un incendio del que podías salir quemado.
No fue hasta pasados unos días, en el que, en una de esas largas conversaciones que mantenías a escondidas, te propuso una cita y así por fin, ponerle punto y final a tanto misterio facial. Aceptaste pero pedías un requisito….verse en un lugar alejado y solitario. Con todo atado y bien atado, llamaste a tu futura mujer para decirle que tenías una reunión con antiguos compañeros de facultad, y llegarías más tarde. La ignorancia hacía que ella, se creyera a pies juntillas lo que le decías ; por contra, tu seguías engrosando la burbuja de la mentira. Inicialmente, algo te carcomía por dentro, sabías que no estaba bien tu modo de actuar, pero ese sentimiento de culpa, se desvanecía rápidamente manteniendo el contacto con tu amiga. La gran rueda de la mentira se puso en funcionamiento a un nivel más elevado, y tu tenías que jugar al ratón y al gato para que no te alcanzara de pleno.
El hecho de poder conocer a esa persona tras días de pequeñas charlas por teléfono, pero sobretodo, el pensar que quizas la conocieras, eran caldo de cultivo para avivar los nervios.
El punto de encuentro, fue un bar alejado de la ciudad….sin el mundanal ruído del centro….pero sobretodo, fuera de miradas indiscretas.
La espera, fue breve ; mientras degustabas una fría cerveza, entró una mujer alta, morena, con el pelo recogido con una coleta, y unos pícaros ojos marrones. Se dirigió hacia donde estabas sentado, y empezó a hablarte como si te conociera de toda la vida.
– Buenas noches, puedo sentarme o estás esperando a alguien ?-.
Alzaste la mirada y quedaste prendado de tal belleza ; jamás hubieras imaginado qur, detrás de un inocente juego, se escondía una flor de semejante calibre.
La cita transcurrió en un ambiente informal en el cual, se palpaba que, la atracción entre uno y otro, era total. Tras una rápida cena y después de estar departiendo durante varias horas vivencias y anécdotas, te dejaron sobre la mesa, una propuesta que te heló la sangre.
– Me estaba preguntando si te apetecería que nos tomáramos la última copa en mi casa -.
El ying y el yang….angel y demonio ; estabas caminando sobre la finísima linea que separa el cielo del infierno. Antes de que pudieras reaccionar, fue tu instinto más primitivo el que habló por ti.
– ¿ Será un placer, pero solo una eh? -.
– Eso nunca se sabe -.
Aquella sonrisa, eran algo más que unos dientes blancos, era una llamada a dejar volar la imaginación y al desenfreno más absoluto. En esos momentos, tus impulsos, comandaban todo tu ser ; eras un títere a merced del deseo carnal. Poco te importaba tu futura esposa, lo único que podías pensar, era que, posiblemente, el lecho conyugal, quedaría huérfano de tu persona.
No podías dejar ningún cabo suelto, así que, llamaste a tu pareja para informarle de una llegada tardía.
– Hoy llegaré más tarde a casa, nos hemos puesto a revivir anécdotas y se nos ha echado el tiempo encima. Me quedo a cenar con ellos y luego saldremos a tomar algo, no me esperes despierta-.
Durante varias horas, habías allanado el camino, pero sabías perfectamente que a ese camino, tarde o temprano le saldrían baches.
Efectivamente, se dio la última copa….no hubo tiempo para más ; el resto, quedó entre tu, ella y su cama. Todavía no te acababas de creer lo sucedido…..querías con todas tus fuerzas a tu compañera de toda la vida, pero sucumbiste ante los cantos de sirena de una desconocida. Pese a la insistencia de que pasaras allí la noche, declinaste la oferta y optaste por regresar a tu hogar. Allí, ignorante de todo lo que sucedía, te esperaba tu futura mujer, a la cual, habías traicionado a cambio de unos instantes de gloria efímera.
Al regresar a casa, tuviste mucho cuidado de no despertarla y asi evitar un interrogatorio al cual, no estabas preparado….necesitabas fabricarte una coartada perfecta.
A la noche siguiente, y después de una ajetreada jornada laboral, te tocaba saciar la curiosidad de tu binomio ; lejos de mostrar cualquier sensación de nerviosismo, mostraste una calma inusitada…una tranquilidad propia de quien es un experto en tan escabrosos asuntos. Tus explicaciones, dieron sus frutos pero…..una llamada puso en jaque a tu par.
– ¿ Quien te puede estar llamando a estas horas? Contesta, quizás sea algo grave -.
– Ya lo haré mañana, ahora necesito desconectar y centrarme en nosotros dos y el futuro que nos espera -.
Sorteaste con destreza la primera estocada, pero sabías que, siguiendo por ese camino, la enorme bola que estabas fabricando, te iba a estallar de lleno en la cara.
Mientras los preparativos de la ceremonia iban avanzando con paso firme, tus ausencias nocturnas, pasaron a ser también diurnas ; tu mente fabricaba engaños a cada cual más enrevesado. Querías poner fin a todo ese embrollo pero no podías.,..aquella mujer, te cautivaba lo suficiente como para seguir llevando una situación cada vez más compleja. Por otra parte, la que en breve se iba w convertir en tu cónyuge, comenzaba a poner en tela de juicio tus escapadas.
Parecía que lo tenías todo bajo control, te sentías amo y señor de la situación….pero hasta la lerfección tenía sus fallos. El dispositivo móvil, el cual te acompañaba allá donde fueras, lo olvidaste encima de la mesa mientras ibas a hacer unas compras de última hora. Un mensaje alertó a tu chica, le carcomía la curiosidad, y pese a saber que eso no estaba bien, decidió indagar en su privacidad tecnológica. Su cara quedó totalmente en blanco, paralizada como si hubiera visto un fantasma, solo acertaba a leer de nuevo con la esperanza de haberse equivocado.
– Tengo ganas de volver a verte, anoche me lo pasé genial. Cuando repetiremos de nuevo ?-.
No se había confundido, una tercera persona había entrado en juego y lo que era peor…con tu beneplácito.
De vuelta sl hogar, todo estaba intacto, como si no hubiera sucedido nada, pero la tensión podía cortarse con un cuchillo algo que, despertó tu intriga.
– Estás bien? Te noto como ausente. Dime, ¿ que te preocupa ?-.
– No es nada, son los nervios de la boda…me preocupa que no sea como teníamos pensado -.
Con una frialdad inusitada, mató tu curiosidad. Su calma extrema, era tu intranquilidad, máxime cuando comprobaste que te habías olvidado del celular, dejando a su merced tu vida paralela. Por un momento, temiste lo peor, pero ese temor se volvió sosiego al creerte tu mismo que no sería capaz de inmiscuirse en tan turbio asunto.
Cada vez te sentías más acorralado, sabías que un paso en falso, lo echaría todo al traste ; la avaricia hacía que, por un lado no confesaras tu adulterio, y por otro, no destaparas tu auténtico estado sentimental.
Tus salidas, aunque menos frecuentes, se seguían sucediendo ; por otra parte, tu leal compañera, seguía aceptando en silencio esas escapadas pero siendo consciente de lo que ocurría.
Se acercaba el día más feliz de vuestras vidas, al menos a priori….la caja de los truenos permanecía cerrada pero eso no iba a durar eternamente.
La gota que colmó el vaso, vino precedida de otro despiste , el cual te dejó ya sin argumentos ante un posible carrusel de preguntas. Un baño relajante durante unos minutos, fue tiempo más que suficiente como para liberar al dios del trueno.
– No dejo de pensar en ti….te propongo algo. ¿ Que te parece si nos vamos este fin de semana a un lugar apartado lejos de aquí ?-.
No necesitó más, sus primeras hipótesis, se refrendaron más si cabe con aquella petición. Pero decidió mantenerse impasible, como si no ocurriera nada, aunque interiormente estaba rota.
Ajeno a sus averiguaciones, seguías con tu particular juego….nada te hacía pensar que, ese pastel, se estaba pudriendo. Sin saberlo, el cazador, había sido cazado…el silencio, lo único que indicaba, era que un enorme sentimiento de rencor estaba empezando a aparecer.
Faltaba poco más de una semana para unir ante Dios vuestros caminos, pero tus idas y venidas no cesaban, ante la indiferencia de tu par. Creías tenerlo todo bajo control, ignorabas el descubrimiento de tus líos de faldas ; la soga estaba empezando a apretarse bajo el abrigo de tu ignorancia.
Esos dias previos, te centraste en ultimar los detalles de la ceremonia, no tenías tiempo para más , aun así, el mal llevaba semanas hecho y nada podía remediarlo.
Poder compaginar obligación con devoción, te estaba resultando cada vez más complicado, especialmente en tus últimos días de soltería, asi que decidiste borrar a una parte de la ecuación durante un breve espacio de tiempo. Necesitabas aligerar una carga que te pesaba demasiado pero ya era tarde para aligerarla……únicamente estabas alargando tu agonía.
La calma tensa, te hacía estar constantemente en alerta, sobretodo teniendo en cuenta que, la ilusión y alegría que caracterizaba a tu futura consorte, había pasado a ser, un actuar pot inercia.
Deseabas poder estar por un instante en la mente de tu par ….querías saber que rumiaba, pero eso era poco menos que tratar de coger el viento con las manos. ¿ Sospechaba algo ? ¿ O era simplemente ansiedad acumulada por el gran evento ?. Esas preguntas, te azotaban la mrnte como latigazos en la espalda ; para disipar dudas, afrontaste esa pequeña rendija de desconcierto y no dudaste en preguntar.
– ¿ Te ocurre algo ? Llevas días muy cabizbaja. ¿ Acaso no quieres seguir con todo esto ? -.
– Porsupuesto que quiero, nada me haría más feliz….lo único que estoy muy nerviosa porque quiero que salga todo perfecto. Disculpame si te he dado una sensación errónea -.
Respiraste aliviado al comprobar que se trataba solo de los nervios propios del enlace…aparte, la seguridad en sus palabras, aligeró tus dudas. No obstante, te lanzó una pregunta cargada de veneno la cual no esperabas en absoluto.
– Por cierto, ¿ me dejas tu teléfono un momento ? He de mirar unas cosas del trabajo y mi terminal no funciona demasiado bien -.
Te estaba pidiendo poco menos que el alma…..aunque habías borrado todo rastro de esa doble vida, albergabas alguna duda sobre si quedaría algún resquicio que te pudiera comprometer. Aún así, y para no crear conjeturas, prestaste tus entrañas tenológicas con la esperanza que no escudriñase en demasía. Fueron unos pocos minutos que se tornaban horas….la sombra de la duda planeaba de manera amenazante. No tardó mucho en devolvértelo, cosa que te liberó de una angustiosa presión en el estómago ; como un funambulista, caminabas sobre un finísimo hilo y no querías caer hacia ninguno de los dos lados.
Tan solo restaban 48 horas para el enlace….la llegada de familiares se sucedía….todos sin excepción, no tardaron en percatarse que algo ocurría, pero nadie osaba a entrometerse. La preocupación por ambos lados era lógica, pero con gran acierto, dejaron el asunto en vuestras manos.
En medio de aquel batiburrillo de gente, tu futura mujer se acercó a ti con mucha ternura y te contó algo que te dejaría impaciente.
– Cariño, aparte de esta ceremonia que es la prueba de amor más grande, me gustaría también regalarte algo….lo tengo ya pedido pero deberás esperarte al banquete -.
La intriga te carcomía pero tus ansias por saber, contrastaban con su hermetismo. El sentimiento de culpa se acrecentaba más aún….después de todo lo que hiciste, todavía te encontrarías con un obsequio inmerecido.
Por fin llegó el tan ansiado momento, el gran evento en el que ibais a dar el si quiero delante de un altar y a ojos de decenas de personas.
Apareciste nervioso como pocas veces, y tras unos eternos minutos de espera, comenzó a sonar la marcha nupcial mientras hacía acto de presencia lo que iba a convertirse en tu esposa ; un gran vestido blanco, resaltaba esa belleza de la que hacía gala…… la función podía comenzar.
Todo transcurrió como lo habiais imaginado…..esos castillos en el aire, se tornaron realidad después de muchos meses de espera.
El ansiado ” si quiero” por ambas partes, fue el colofón final a un ritual que quedaría en la retina durante muchos años. Pero aún quedaba el gran ágape, ese que nadie se quería perder tampoco……absolutamente nadie.
En mitad del banquete y entre risas y alguna copa de más, la que era tu mujer desde hacía pocos instantes, se acercó a ti para susurrarte algo al oído.
– ¿Recuerdas que te dije que tenía un regalo para ti ? Acompáñame fuera porfavor, está esperándote-.
– ¿ No me vas a decir nada más ? -.
– Paciencia, ahora lo verás….estoy segura que te gustara mucho esta sorpresa -.
Juntos, fuisteis hasta el exterior del restaurante, allí no había nada ni nadie, únicamente una pareja de recién casados.
– ¿ Cual es esa sorpresa, donde está ? -.
En ese preciso instante, se abrió una puerta que había justo enfrente y lo que pudiste ver te dejó sin palabras.
– ¿ Qué te ocurre ? ¿ No piensas decir nada ? -.
Frente a ti, tenías a esa mujer que tantas noches de pasión te había regalado….tu mujer cual hiena, estaba oliendo la sangre y no dudó en aprovecharse de ello.
– No me digas que no la conoces…..vamos porfavor. ¿ Después de lae veces que te la habrás tirado y ahora te reprimes ? Te creía más hombre -.
– Pero…..co..¿.como ? ¿ Que hace ella aquí ? -.
– Este es tu regalo…. ¿ Creías que no sabía lo que pasaba ? Claaaro tu mujer es tan tonta que no me enteraba de que mi marido se estaba fol…..beneficiando a otra. Eres un maldito hijo de puta ¿ cómo has podido hacerme esto eh ? Como!!! -.
Cualquier excusa sería vana, la burbuja te estalló en la cara mientras la tercera parte de la operación te miraba fíjamente.
– Desde un principio sabía que estabas con alguien….pero chico, a nadie le amarga un dulce. Me costó aliarme con tu mujer para este momento, pero al final lo logré y fíjate aquí estamos. Todos los insultos que he recibido, han valido la pena solo por verte esa cara de memo que tienes ahora. Eres un cabrón de mierda -.
Tu mujer y esa compañera de aventuras la cual te llevaba a tocar el cielo noche si, noche también, te habían dejado caer la espada de Damocles sin piedad. Los improperios, eran como picaduras de mosquito…..lo que más te dolía, fue ver esa cara de odio por un lado, y regocijo en el otro.
La persona que utilizaste para tus engaños, abandonó el lugar de encuentro, consciente que su papel había terminado y que todo lo que viniera después, era cosa de dos. Por otra parte, tu esposa, seguía lanzándote bolas de fuego propias del rencor.
– ¿No te vas a despedir de ella ? Tantas veces que le habrás dado un beso y ahora….¿ no tienes cojones para hacerlo delante de mi ? -.
Considerabas el castigo totalmente merecido aún así, hubieras preferido que se abriera la tierra y te engullera hasta lo más profundo. Tus únicas palabras, no hicieron más que acrecentar el momento de tensión.
– ¿ Era necesario todo esto ? ¿ No crees que podíamos haberlo hablado en otro momento ? -.
– ¿ Hablarlo ? Nooo, he estado callada demasiado tiempo como para ahora, hablar simplemente. Da gracias que he venido con las manos vacías porque te juro por lo que más quieras, que había tenido la tentación de acabar con tu miserable existencia aquí mismo -.
– Lo siento….no quería que ocurriera pero….. -.
– Por eso mismo conocías más su cama que la tuya propia, porque no querías que sucediera. Cuando acabe todo este paripé, coges tus cosas y te largas a donde te de la gana, no me importa si tienes o no tienes donde ir, pero no quiero volver a verte en mi vida ¿ lo has entendido ? -.
No derramó ni una lágrima, consideraba que no valía la pena llorar por alguien que había estado jugando con ella de un modo tan rastrero. Por tu parte, cabizbajo, te dirigías de nuevo a donde estaba la algarabía….una fiesta que nunca debió comenzar.
Las risas forzadas y las falsas muestras de cariño, fueron la nota dominante hasta el final del evento ; una vez finalizado y cuando todos los asistentes se encontraban en el exterior despidiéndose unos de otros, el destino te tenía reservada otra cruel sorpresa.
Aprovechando un momento en el que no había nadie a tu alrededor, un coche a gran velocidad, dinamitó tal acontecimiento y puso la segunda nota negativa al enlace. Yacías en el suelo con unos desgarradores gritos de dolor….por momentos pensabas que en el libro de tu vida, se había escrito la última página. Todos estaban tan centrados en llamar a los sanitarios e interesarse por tu estado, que no se fijaron en el responsable de tal atrocidad.
En cuestión de minutos, pasaste de permanecer casi moribundo en el suelo, a estar postrado en la cama de un hospital. Las visitas se sucedían….todas excepto la de tu cónyuge. Te dolía más ese hecho, que el propio golpe propiciado por aquel vehículo.
Por suerte para ti, las heridas eran menos graves de lo que se temía en un principio….sin embargo y por precaución, te mantuvieron en observación varios dias para evitar posibles complicaciones.
Los días pasaban y la recuperación iba según lo previsto, aún así, todavía seguías bastante débil algo que, con el paso del tiempo, terminaría por remediarse.
La noche previa a tu salida de aquel centro, recibiste una visita tan esperada e inesperada a la vez….tu consorte, aquella que no quería volver a verte más, estaba allí. Pese a la alegría por verla de nuevo, algo te escamaba…..el viaje no iba a ser gratuíto y tal vez siguiera martirizándote aprovechándose de tu fragilidad.
– Has….has venido a verme -.
– Claro que si, no quería dejar pasar la oportunidad de verte sufriendo….¿ sabes ? lo único que lamento de todo esto es que aquel coche, no afinara más la puntería y acabara con tu jodida vida allí mismo -.
La afilada guillotina, flotaba sobre tu cabeza….el odio aún seguía latente y esta vez, apenas podías moverte para esquivar los golpes.
– Se que lo que hice estuvo mal pero….. ¿ hubieras preferido que me desangrara allí mismo ? -.
– Voy a serte sincera, palabra que tu desconoces. Desde el primer momento que descubrí tu infidelidad, estuve planeando todo lo sucedido hasta llegar a donde estamos ahora -.
– ¿Que quieres decir ? No habrás sido capaz de….. -.
– Exactamente es lo que estás pensando ; todo, absolutamente todo, lo había organizado, incluso el vehículo que te atropelló….no fue el azar, sino algo premeditado.
No dabas crédito a lo que estabas oyendo….sabías de su odio pero jamás hubieras imaginado que llegara hasta tal punto ; pero aún no estaba todo dicho.
– Verás, no he venido hasta aquí solo para verte en esta cama, eso es un premio menor para mi. Sabes que no me gusta dejar las cosas a medias y esto tampoco iba a ser una excepción -.
– Que…¿que quieres decir ? -.
En ese instante, se aproximó a la máquina en la que estabas conectado, no podía contener las lágrimas…demasiado tiempo guardándolas hasta que al final, sus ojos explotaron en un torrente de afluentes del dolor.
– Que cosas tiene la vida….tu vida depende de un botón y casualmente está en mi poder. Me has jodido la existencia, lo hubiera dado todo por ti y tu sin embargo ¿ que haces tú ? Lo mandas todo a la mierda por cuatro polvos con la primera que se cruza en tu camino -.
Tu voz aletargada, todavía tenía fuerzas para implorar una clemencia fallida.
– Pe…perdóname porfavor, te lo suplico -.
– Aaaaay, pobre diablo…te creía más inteligente. Deberías saber que llegas tarde para pedir disculpas ; no me ablandaras un corazón que tú mismo te encargaste de romper en mil pedazos. Por cierto, te diré algo que no sabes. He tenido varias oportunidades de pagarte con la misma moneda, pero no lo hice ; no te confundas, no fue por respeto hacia ti, si no accedi a ello fue por mi, porque quería verte pedir clemencia como ahora, agonizar despues, y finalmente asistir a tu defunción -.
Te quedaba una última bala en la recámara…..la del contraataque. Una estrategia que, esperabas causara el efecto totalmente contrario.
– Vamos, a que esperas….acaba de una vez lo que has venido a hacer y déjate de tanta palabrería. Aunque pensándolo bien, no tienes lo que hay que tener para desconectarme de este maldito trasto. En el fondo eres una cobarde, siempre lo has sido y lo seguirás siendo -.
Esas fueron tus últimas palabras….el pitido intermitente que emitía aquella máquina, se convirtió en algo constante….esa fue la señal inequívoca de que te habías reunido ya con la señora de la guadaña.
Por su parte, la reciente viuda, no dejaba de mirarte entretanto se despedía de ti en un tono sarcástico.
– Cuidate y que tengas suerte en la muerte -.
Rápidamente, la habitación se llenó de enfermeras tratando de obrar lo imposible ; por su parte, la viuda negra, cruzó la puerta y únicamente se limitaba a ver como, una enorme sábana blanca te cubría por completo.
Quizás el precio que pagaste, fue muy caro….tal vez deberías haber cortado antes esa vorágine de engaños….o simplemente no haber empezado a crear una bola que no dudó en pasarte por encima en cuanto tuvo ocasión.
Un cúmulo de malas determinaciones te crucificaron, pero en esta ocasión fue tu mujer quien tomo LA ULTIMA DECISION.
Sé el primero en comentar