Javier Andreu
Cuando tenía 8 años, recuerdo que mi hermano, tenía una cinta de cassette titulada ” La Frontera ” ; su música me enganchó desde la primera canción y cada vez que escuchaba sus temas, me gustaban más y más. Hoy en día , 37 años después, sigo tatareando su música al igual que hacía en mi infancia.
Gracias a la tecnología móvil ( esa que a veces tanto maldecimos ), y sobetodo a la paciencia de nuestro protagonista, es para mi un honor……. un privilegio poder presentarles al gran Javier Andreu, compositor y cantante de ” La Frontera”, la única persona dentro del panorama musical que hace de buitres y coyotes sus mejores aliados.
M.D: Antes de empezar, muchas gracias por estar aquí y querer participar en esta sección de mi página web. Hablamos de un líder indiscutible de un grupo mítico llamado “La Frontera”… ¿De dónde nace la idea de que 5 estudiantes de publicidad pasaran a convertirse en forajidos del rock & roll?
J.A: La verdad es que nos conocimos en la Facultad de Ciencias de la Información, en el bar. Estábamos todo el día jugando a las cartas, bebiendo y fumando. Cada uno tenía su grupo, yo por entonces tenía un local de ensayo en Embajadores. Fue entonces cuando les pregunté a los cuatro que estaban jugando conmigo si querían venir a ensayar para pasarlo bien, que es como se hacen los grupos. Yo sabía que todos tocaban instrumentos, éramos todos guitarristas. Llegamos al local, Jose Bataglio cogió la batería sin saber tocarla… y así ganamos el Villa de Madrid. Era solo el último del base, una caja y un plato, y tocaba de pie. Toni Marmota se pilló el bajo, Quino Maqueda la guitarra, Rafa Sánchez otra guitarra y a mí no me quedó ninguna, así que me tocó ser el cantante.
M.D: Si no estoy equivocado, la canción de “Nacido para volar”, a pesar de ser todo un número 1 en listas, no terminó de convencer demasiado, ¿no es así?
J.A: Sí, con “Nacido para volar” estábamos completamente horrorizados. Yo cuando la llevé a Jesús Gómez era una canción country, pero él, por ser fiel a las multinacionales, se inventó la película de hacerla más “bakalaera”. La jugada le salió a la perfección, fue número 1, pero nunca la hemos tocado en directo porque rechazo esa manera de cargarte una canción.
M.D: ¿Qué o quién te inspiró para la canción de “Judas el miserable”?
J.A: Para hacer esa canción me basé en Fernando Tapia, mi mejor amigo en Cercedilla. Tiene una mirada traviesa y una perilla que le caracteriza como el hijo del diablo. Era un gran amigo. Cuando la canción se hizo famosa, él también se hizo muy famoso en el pueblo. Siempre me preguntaba por qué la titulé “Judas el miserable” y no “Judas el formidable”. Yo, al escuchar aquello, me moría de risa.
M.D: La canción de “Juan Antonio Cortés” es, quizás, la que más te ha costado cantar por el significado que tiene, ¿no es así?
J.A: No, “Juan Antonio Cortés” no me cuesta nada cantarla. Es más, es autobiográfica y me encanta. Se llama así porque mi nombre es Javier Andreu Moyano y tuve que buscar un alias, y el mío es Juan Antonio Cortés. La “tierra rodeada por el mar y de un viento abrasador” es España y realmente habla de mí. Las que me cuestan cantar es una que está dedicada a mi padre, que es imposible cantarla porque me pongo a llorar.
M.D: De todas las salidas que tuvo la banda en todo este tiempo, ¿cuál fue la que más sentiste?
J.A: Lo peor de todo fue cuando “Toti” (Jorge Arboles) falleció. “Toti” ha sido el mejor guitarrista de rock de este país, con diferencia.
M.D: El primer concierto es el que con más cariño se debe recordar. ¿Alguna imagen que te venga a la mente de aquel día?
J.A: Los primeros conciertos que dimos no teníamos prácticamente canciones, teníamos que presentar tres y el resto versiones para las semifinales del Villa de Madrid. Piensa que estábamos ahí para pasarlo bien y que ni de coña íbamos a ganar. Éramos “punkys”: el batería no era batería, el bajista no era bajista, los guitarras estaban empezando. Un recuerdo… estuvimos actuando con los Damned en la final y nos enteramos de que habían pedido sandía. Estábamos en el campo de fútbol del Moscardó. Para conseguir sandía a la 01:00 de la madrugada en Madrid era imposible, a no ser que llamaras a alguien que conociera a otro que abriera el bar. Pero así de capullines eran los Damned. Fue uno de los mejores momentos de mi vida porque sabíamos que habíamos ganado y estábamos pletóricos. Teníamos unos 20 años.
M.D: Más de tres décadas después, empieza tu carrera en solitario con el álbum “El hombre que salía demasiado”. ¿Se podría decir que Javier Andreu ha cruzado el límite para convertirse en un lobo solitario?
J.A: No, mi disco en solitario es simplemente para pasarlo bien. Para mí, La Frontera está por encima de mi disco en solitario.
M.D: Ya que hablamos de carreras en solitario, ¿con qué cantante te hubiera gustado o te gustaría hacer una colaboración?
J.A: Pues una colaboración o coreografía con Juan Perro estaría bien.
M.D: ¿Tiene La Frontera alguna anécdota de esas que se recuerdan por más tiempo que pasa?
J.A: ¡Imagínate! Muchísimas. Antes de tener multinacional, estábamos tocando en el Rockola. Después de ganar el Villa de Madrid, tocamos allí sin compañía. Había un señor con barba que quería entrar y no le dejábamos pasar. Ese hombre resultó ser el director de Polydor. Al final acabó entrando y nos explicó que pertenecíamos a la gran familia de Polydor. Al día siguiente fuimos a verles y nos compraron equipos de música, amplificadores, guitarras, todo nuevo. Y ya empezamos a grabar el primer disco.
M.D: A día de hoy, mucha, muchísima gente, entre los cuales me incluyo, recuerda con añoranza muchas de vuestras canciones. ¿Qué se siente cuando, después de tanto tiempo, escuchas a la gente cantar grandes temas como “El límite”, “Juan Antonio Cortés” o “Pobre tahúr”?
J.A: Pues sientes que has conseguido lo que siempre has estado buscando. Yo me acuerdo que con 13 años quería ser cantante y dedicarme a esto, pero nunca me hubiera imaginado que me habría salido tan bien. Lo que siento es que quiero a la gente y me encanta hacerles feliz. Agradezco mucho el trabajo que he hecho, porque a fin de cuentas, estar desde los 7 u 8 años haciendo canciones es como un sueño hecho realidad.
M.D: A pesar del reconocimiento mediático que habéis logrado, ¿consideras que el estilo musical entre calaveras, buitres y coyotes fue una apuesta rompedora?
J.A: Pienso que fue una apuesta diferente. En esa época, la movida madrileña estaba un poco apestada con sonidos de pianos y sintetizadores. Que un grupo solo tuviera guitarras y que además fuéramos un poco entre punk y rollo americano, eso no existía. Así que sí, creo que fue una apuesta rompedora. Aparte, esto de las calaveras, buitres y coyotes viene de mi infancia en Cercedilla.
M.D: Y ya para terminar… tal vez te ponga en un pequeño aprieto, pero… ¿algún grupo del que no sientas especial devoción?
J.A: La canción se llama “Arponera”, pero ahora mismo no recuerdo el nombre del grupo.
M.D: Muchísimas gracias, Javier Andreu, por concederme estos momentos. La verdad es que me hubiera gustado seguir repasando toda una dilatada carrera musical, pero si hubiera posibilidad, me gustaría emplazarte para una nueva ocasión y poder continuar descubriendo más anécdotas y aventuras de uno de mis ídolos musicales. Muchas gracias de todo corazón.
J.A: Muchas gracias a ti. Ha sido un placer.
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